miércoles, abril 27, 2011

ME MUDO.

Sí, otra vez cariños míos. OTRA VEZ. Y no, no es por placer. Pinchi mes movido. No sé si reír, llorar, tirarme a los brazos del primer hombre que me mire en la calle, declararme en shock inmobiliario y no salir de mi cuarto hasta el siguiente mes y no abrirle a la casera y quedarme con orquídea a pan y agua jugando solitario. ¿Qué será de mí? Eneko se enoja conmigo porque no quiero irme a vivir a su piso, una de sus compañeras se va pronto y su cuarto queda disponible. Le digo que no, que es volver a lo mismo, que amo mi cuarto y mis cosas aparte. Dice que la decisión de irme por mi cuenta no es la correcta que sólo me complico. Yo siempre me complico. Eso de vivir pareja+compañeros no está padre. Es triste porque Xana y Tere son geniales. Tampoco es por Eneko, es sólo que me gusta como estamos. No sé si vuelva a vivir con otro novio en el futuro. No este año, quiero terminar este año en Madrid, sola. Tengo miedo, normal. Con qué compañeros he de encontrarme. Serán sucios, serán limpios. Harán mucho ruido o no hablarán. ¿Habrá sitio para mis bicicletas? Le gustará a mi orquídea o será un bajo donde no entre un rayo de luz. Mi espejo... espero que sobreviva a la mudanza. ¿Terminaré bajo un puente con la única esperanza de ser rescatada por un caballero que de buena fé me ofrezca 200 francos? Terminaré bajo un puente sin esperanza alguna...

No sé qué esperar de los próximos días. Es todo tan nebuloso. Beber y dormir. El día que viva sola me entregaré al alcohol y drogas, ese es mi plan para el futuro. ¿Me apoyan? Puto miércoles.

martes, abril 26, 2011

Un geek en la montaña.


Durante el viaje pensé que nos movíamos hacia el invierno.

¿Quién quiere playa? Episodio 1.






¿Quién quiere playa? Episodio 2.









miércoles, abril 20, 2011

Lo primero del día:








Bailar con


y luego ya puede hacerse tiras el mundo.








Eso de dejar todo en orden.




Que extraño cuando sabes que mañana saldrás de casa al trabajo y no volverás, aunque sea por irte de vacaciones.



***

Escribo una entrada. La Luzhe diría o dirá de ella que me la paso pensando en las manchas y hablando del cuerpo. No. Es porque llevo un tiempo sin darle muchas vueltas a ese asunto que tengo ganas de escribir sobre eso. Y porque quiero sacarlo. Y porque aunque me importa quiero intentar que me valga madres a base de poner en práctica algo de lo que Gina y yo entendemos como 'el efecto galo o el modo francés', ahí escójale. Esa forma de actuar despreocupadamente, de atarse la bufanda sin afán de sorprender al mundo o llamar su atención y aún así, hacerlo.

Mañana, en el bus hacia un finde largo de paseos y torrijas. Hoy por lo pronto, ya me eché todas las cremas.

martes, abril 19, 2011

Quiero otro libro de Philip Roth.





- Todas las personas con las que me encuentro últimamente dicen que me recuerdan de Oxford, donde llevaba blusas transparentes y no usaba sujetador.
- De modo que antes eras una extravertida.
- ¡Sí! Y todo eso es cierto. Los demás me desaprobaban porque me teñía el pelo de rojo y enseñaba los pechos.
- La verdad es que hace mucho tiempo que no enseñas los pechos aquí.
- Tienes razón, pero yo y mis pechos ya no somos amigos.





Philip Roth, Engaño, Debols!llo, España, 2010, pág. 129

En el restaurante.




Enferma de algo que no tengo. PARTE II.

Mi manía aumentó los días posteriores al pinchazo, la espera por los resultados me parecía inaguantable. El día que fui a recogerlos leía Agua Viva, expectante de ver aparecer a la médico tras la puerta percudida de su consulta y oír mi nombre. Una mujer que parecía estar más tocada que yo por la mala suerte intentó colarse antes de mí. Resignada a estar a punto de recibir la confirmación de una enfermedad lenta y mortal, me daba igual ahora que luego e intenté cederle mi número de atención pero la doctora se negó y al final casi se disgusta más conmigo que con ella. Aun después de haber dado negativo para cualquiera de las enfermedades que estaba dispuesta a aceptar por diagnóstico mantuve la idea de estar mal de alguna manera fuera del alcance de la prueba de los antinucleares, del factor reumatoide, la analítica general o los dos exámenes de orina.

Sobre el tema de las varices no saqué más que un folleto de consejos para su prevención y la mirada socarrona que me regaló la doctora después de verme las pantorrillas. La obligué a mirarme los pechos como hice con mi dermatóloga. ¡Cúbrete!, -dijo- ahí no tienes nada. Sonrió y me envió a casa, dijo que podía estar tranquila por el tema de análisis pero me pidió que le llevara el parte dermatológico para saber lo que tengo en la cara y el tipo de tratamiento que he llevado. Porque 'algunas enfermedades de la piel están relacionadas con dolores articulares', como bien dijo internet. Al salir del ambulatorio me sentí en nochevieja. Fue como darle a REINICIAR... Volví a escribir cartas de amor y mensajes con emoticones. A comprar ropa interior bonita y faldas.

Intento no mirarme demasiado desde entonces, nada, ni la cara, ni las manos, ni las piernas. Cierro los ojos o ataco los espejos de lado para no tener que verme mientras los limpio, esto que también puede sonar a enfermo es parte de mi estricta política de recuperación. Sé que mi piel no es la de antes a pesar de las pruebas. Pienso que los moretones o manchas en las pantorrillas pudieron ser culpa de las pastillas que a veces ocasionan problemas circulatorios. Ya no me duelen las piernas y no sé si es mi cabeza otra vez pero me veo menos pigmentaciones and stuff. Y como estoy más relajada han dejado de salirme eccemas con la frecuencia de entonces. En México casi nunca me salían. Tampoco necesité nunca usar un champú especial o más de una crema para todo el cuerpo. Ni tomar vitaminas.

Soy muy obsesiva, es verdad. Pero también sé que mi cuerpo no estaba bien, no era capaz de subir una primera planta sin sentirme agotada y tenía sueño la mayor parte del día. Supongo que en la seguridad social podrían hacerse hospitales juntando los archivos de gente que va contando la misma historia, y acepto la burla de la médico pero no podía estar más en mi casa sin hacer nada.

Mañana haré cita con la derma para mayo y pediré el informe para llevárselo a la doctora a pesar de que ha pasado mucho tiempo desde que me lo pidió. Casi no me duelen las manos, ella dijo también que mis malestares físicos podían deberse al estrés. Uno de los puntos positivos de haber tomado los anticonceptivos es que disminuyeron mi ansiedad por un tiempo. Me preocupo demasiado, aunque no parezca. Empezar con el gimnasio me ha servido un montón para descansar por la noche, eso y estar en mi casa sola. Esta semana Eneko sólo ha venido dos veces. Me gustar estar en casa, hacer mi cosas, leer a solas, ir de compras y quedar con él para enseñarle mis calzones nuevos en medio del restaurante.

Quisiera ser más ligera.

lunes, abril 18, 2011

Enferma de algo que no tengo. PARTE I.

Eneko me mandó al diablo un día que se cansó de mi paranoia. Estaba harto de que me sintiera enferma. No paraba de mirarme el cuerpo centímetro a centímetro, incluso en sitios públicos. Prometía cada lunes no revisarme esa semana y para medio día ya me había levantado el pantalón para verme las pantorrillas tres veces. Desde que me empezaron las manchas en la cara tengo miedo a tenerlas por todo el cuerpo. Estas eran distintas, algo más grisáceas y en lugares que no habían estado expuestos al sol, ¿en invierno? Jamás.

Me sentía cansada y todos los días al despertar como si hubiera corrido la maratón. Me dolían las articulaciones y me costaba dormir con el edredón encima, lo sentía muy pesado. Suena ridículo pero tampoco aguantaba los calcetines o cualquier otra prenda ajustada en las piernas. Pasé mínimo dos semanas googleando todos mis síntomas y creyendo cada día tener una enfermedad distinta. ¡Oh, google. Cuánto daño has hecho a la humanidad y sin saberlo! Mis pechos, nalgas y cuero cabelludo no se salvaron de mis exhaustivas revisiones. Decidí dejar las pastillas después de notar que algunas de las manchas faciales que me trato desde hace un año volvían a verse. Seguía sin explicarme las del cuerpo y comencé a notarme varices. ¡Un desastre! Me niego a creer que mi genética venga a ajustar cuentas un día, menos tan de golpe y cerca de mi cumpleaños veintiocho. ¡Qué de mal gusto!, pensaba.

Me acabé los foros de enfermedades cutáneas relacionadas con dolores articulares y cansancio excesivo. Me acabé también los que las relacionan con problemas del hígado. Con exceso de hierro. Con falta de hierro. Me tragué todos los de remedios caseros para quitarlas. Para limpiar tu organismo. Compré bicarbonato de sodio. Glicerina. Y Vitamina C por kilo. Cambié mi gel baño y también mi crema Nivea, por una de Áloe Vera canario tres veces más cara. Me compré un exfoliante corporal para usar dos veces por semana. Me volví loca.

Fui al médico.

domingo, abril 17, 2011

Te espero abajo.



Holga en Madrid, PARTE I



















Holga en Madrid, PARTE II












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La Paz, Madriz, BCS, Mexico
Largometraje sin fin estelarizado por Alejandra Barrera en el papel de: Alejandra Barrera. Me gusta el vino rancio, el vermú y el colacao, y jamás rechazo un gintonic. Agarraos al asiento que esto viene fuerte.

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